De la muerte de los cuerpos no físicos.
El ser humano muere cuando deja de preocuparse por dirigir su vida para empezar a vivir de su pasado o cuando siendo libres, prefieren no actuar y simplemente ven danzar la historia desde su ventana.
Del Todo Y La Nada
Cuando el silencio se vuelve expresión, cuando las palabras se encarnan, la piel se rasga, cuando se me caen los párpados, La paz necesita algo de suciedad algunas veces, liberación individual. Consumadas noches azules con mis pasos y su eco, mi cuerpo cansado, transitando el todo y la nada hacia una inmundicia purificadora. Rocían las palabras, esas que siempre están dispuestas a redimir y crece mi deseo de empaparme de letras, sin dejar el silencio... Y allí en la cúspide nocturna, sin normas ni preceptos "ser" realmente, respirar libertad sin cohibiciones, vivir sin grises de guerra; adoptar la vida como el camino final a toda angustia, buscar la lucidez en la oscuridad, fluir... no es nada más que eso.
La Noche Quiere Un Verso
Se desliza sobre mis hombros
noche interminable
destellos que iluminan
la armonía del silencio.
Gotas que se desprenden
arte sobre un folio
todo asi lo indica
la noche quiere un verso
Uno que viaje,
donde muere la eternidad
donde el llanto no canta
y el tiempo no corre
Líneas desgarradas
remolino de niebla
vástago de pensamientos
deseando complacerle
Se presenta la humedad
en los ojos de la noche
el encanto se hace suyo
la desazón, ahora calma
...mientras yo
sigo disfrutando mi ausencia.
Liberación.
Caricias al oido, pieles que no escuchan, aroma que se desvanece, labios que hablan pero no saben a nada. Hay quienes quieren violar tus sentidos, yo solo desnudaré tus ojos y esperaré por vos.
Deleite del Creador
El nimbo celeste viaja, la bóveda estrellada en su plenitud, luz tenue. Llueven ideas, quizás muchas se pierdan, las mejores tal vez. Destellos, sobre un cuerpo diáfano, unas manos que se hacen humo, un halo de gloria, una mente que se desploma. Simetría irracional en todas las partes de un todo, un encanto literario, un plácet a líneas ínfimas, sedimento sobre el interlineado, luctuoso estado de satisfacción inconcebible.
Y es ahí, el momento exacto en el que me convierto en dios sobre el papel, diseño mi propio universo perpendicular; sin cargar el peso de elogios ni críticas. Así me libro de este planeta moribundo. Entonces la pluma se prolifera y se agita frente a mis ojos, cansada y complacida de haber creado el todo desde la nada.
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